Último vistazo a Ginebra

Unos pocos días antes de marcharme definitivamente del CERN pude visitar por segunda vez Ginebra, esta vez de día, y ver algunos más de sus rincones.

Una casa anónima de estilo único, algo común el barrio de edificios de organizaciones internacionales.
La fuente delante del Palacio de Naciones Unidas (que no aparece en la foto). Parecía sacada de un anuncio de zumos: la fuente-plaza estaba llena de niños calados, sonrientes y corriendo de un lado a otro.
Una silla que cojea (según mi madre significa que todavía hay que arreglar el mundo) también enfrente del Palacio de Naciones Unidas.
Vista de una de las orillas del lago de Ginebra.
Uno de los anuncios del transporte público “Ceder un asiento a una persona mayor puede alegrar una tarde”. Me encanta la forma de decir algunas cosas que tienen en este país.
Ginebra definitivamente comparte ese aire de otro tiempo de las otras ciudades de Suiza que he podido visitar.
Un par de mujeres musulmanas que tanto he visto este verano (y que estoy viendo estos días en EEUU). Cuando estuve en Berna vi monjes con su túnica naranja y su corte de pelo al cero con cámaras de fotos profesionales sacando fotos tranquilamente.
Un buen ejemplo de la mentalidad suiza: educación (periódico para no estropear el asiento) sin excesiva rigidez (por ejemplo con un japonés que no consideraría apropiado poner un pie sobre una silla en un lugar público).
Hasta la vista Ginebra, me alegro de haber podido disfrutar de tus calles y de tu gente durante estos 2 meses.